Cirugía Laparoscópica de Hernia de Hiato y Cirugía Antirreflujo​

¿Qué es una hernia de hiato?

La hernia de hiato se produce cuando una parte del estómago asciende hacia el tórax a través del hiato esofágico, una abertura natural del diafragma por donde pasa el esófago.

Este desplazamiento puede alterar el funcionamiento del esfínter esofágico inferior, favoreciendo el reflujo gastroesofágico (el paso del ácido del estómago hacia el esófago).

Es una patología frecuente, sobre todo en personas mayores de 50 años, aunque también puede aparecer en adultos jóvenes.

Tipos de hernia de hiato

Existen tres tipos principales:

  • Hernia por deslizamiento (tipo I): la más común; el estómago y el esófago se desplazan hacia arriba temporalmente.
  • Hernia paraesofágica (tipo II): una parte del estómago se introduce junto al esófago en el tórax, mientras el esfínter esofágico permanece en su sitio.
  • Hernia mixta (tipo III): combina ambos mecanismos.
  • Hernia paraesofágica compleja (tipo IV): Herniación de otros órganos además del estómago (colon, bazo, intestino delgado).

Las hernias grandes o complicadas pueden causar síntomas más intensos o riesgo de estrangulación.

Causas y factores de riesgo

Las causas exactas no siempre se conocen, pero los factores que favorecen su aparición incluyen:

  • Aumento de la presión abdominal: obesidad, tos crónica, estreñimiento o levantar peso.
  • Debilidad del diafragma por envejecimiento.
  • Trastornos del tejido conectivo.
  • Embarazo.
  • Factores genéticos.

Síntomas de la hernia de hiato

En muchos casos, la hernia de hiato no produce síntomas y se descubre de forma casual.

Cuando sí los hay, suelen deberse al reflujo gastroesofágico asociado:

  • Ardor o pirosis (sensación de quemazón en el pecho o la garganta).
  • Regurgitación de alimentos o ácido.
  • Dolor o presión detrás del esternón.
  • Dificultad para tragar (disfagia).
  • Tos o ronquera crónica, especialmente por la noche.
  • En hernias grandes: anemia, vómitos o sensación de llenado precoz.

Tratamiento de la hernia de hiato

1. Tratamiento médico

La mayoría de los pacientes pueden controlarse inicialmente con tratamiento médico:

-Dieta y cambios en el estilo de vida:

    • Evitar comidas copiosas, alcohol, café, chocolate y alimentos grasos.
    • No acostarse inmediatamente después de comer.
    • Elevar la cabecera de la cama.
    • Mantener un peso adecuado.

-Tratamiento farmacológico:

      • Inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, esomeprazol, lansoprazol, etc.) para reducir la acidez.
      • Antiácidos y procinéticos en casos seleccionados.

Este tratamiento suele aliviar los síntomas, aunque no corrige la hernia en sí.

2. Tratamiento quirúrgico (recomendado en casos seleccionados)

La cirugía está indicada cuando:

  • Persiste el reflujo o los síntomas a pesar del tratamiento médico.
  • Existen complicaciones (úlceras, esofagitis grave, anemia, aspiración pulmonar).
  • Se trata de una hernia grande o paraesofágica.

Cirugía Laparoscópica de Hernia de Hiato y Cirugía Antirreflujo

¿En qué consiste?

  • Se recoloca el estómago en su posición natural.
  • Se repara el hiato esofágico (zona donde el esófago atraviesa el diafragma).
  • Se realiza una funduplicatura (envolver el fondo del estómago alrededor del esófago) para reforzar el esfínter y evitar el reflujo.

 

Existen varias técnicas (Nissen, Toupet, Dor), elegidas según las características del paciente.

Ventajas de la cirugía laparoscópica

  • Incisiones mínimas (0,5-1 cm).
  • Recuperación más rápida.
  • Menor dolor postoperatorio.
  • Menor sangrado y riesgo de infección.
  • Excelente control del reflujo y bajo riesgo de recurrencia.
  • Mejores resultados estéticos.

Recuperación tras la cirugía

  • La cirugía suele requerir ingreso de 1 a 2 días.
  • El paciente puede caminar y comer líquidos a las pocas horas.
  • La dieta se avanza progresivamente durante las siguientes semanas.
  • En 2 a 3 semanas la mayoría de los pacientes pueden retomar su actividad habitual.

Beneficios

  • Desaparición o mejora significativa del reflujo.
  • Eliminación o reducción del uso de medicación antiácida.
  • Mejora notable de la calidad de vida.

Cuándo consultar

Debe acudir al cirujano si presenta:

  • Ardor o reflujo persistente a pesar del tratamiento.
  • Dificultad para tragar o dolor al hacerlo.
  • Sensación de presión torácica o anemia sin causa clara.
  • Episodios de vómitos o regurgitación frecuente.

 

Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado previenen complicaciones y mejoran el bienestar a largo plazo.

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