SADI – Derivación Duodeno–Ileal con Gastrectomía Tubular

¿Qué es el procedimiento SADI o SADI-S?

El SADI (Single Anastomosis Duodeno–Ileal Bypass con Sleeve Gástrico) es una cirugía bariátrica y metabólica avanzada, diseñada para lograr una pérdida de peso efectiva y sostenida. Combina dos principios quirúrgicos:

  1. Una gastrectomía tubular (sleeve gástrico), que reduce el tamaño del estómago.
  2. Una derivación intestinal parcial, que disminuye la absorción de nutrientes y calorías.

Se realiza por vía laparoscópica (mínimamente invasiva) y ofrece resultados excelentes tanto en pérdida de peso como en la mejoría o remisión de enfermedades metabólicas, especialmente la diabetes tipo 2.

Indicaciones principales

El SADI está indicado principalmente en:

  • Pacientes con IMC ≥ 45–50 kg/m² o con obesidad severa refractaria a otros tratamientos.
  • Pacientes con IMC ≥ 30 kg/m² y diabetes tipo 2 mal controlada o síndrome metabólico.
  • Pacientes que no han alcanzado resultados adecuados con un sleeve gástrico previo (cirugía de revisión).
  • Casos donde se busca una alternativa al bypass gástrico con menos riesgo de úlceras o carencias nutricionales graves.

¿En qué consiste la cirugía?

Durante la intervención se llevan a cabo los siguientes pasos:

  1. Gastrectomía tubular: se reduce el estómago a una forma de tubo estrecho, limitando la cantidad de alimento que puede ingerirse.
  2. Derivación intestinal: se conecta el duodeno (parte inicial del intestino delgado) con un tramo más distal del íleon, aproximadamente a 250–300 cm del final del intestino. Esto acorta el recorrido digestivo, reduciendo la absorción de grasas y calorías.

 

A diferencia del bypass gástrico clásico, el SADI realiza una sola anastomosis (una única conexión intestinal), lo que simplifica el procedimiento y reduce el riesgo de complicaciones.

Ventajas del sleeve gástrico

  • Técnica segura y eficaz para perder peso.
  • Técnica mínimamente invasiva: hospitalización 1-2 días, menor dolor postoperatorio, rápida recuperación y cicatrices pequeñas.
  • Pérdida de peso significativa y mantenida, con una reducción del 60–70% del exceso de peso durante el primer año.
  • Mejora o resolución de comorbilidades metabólicas.
  • Sin alteración del tránsito intestinal, evitando malabsorciones severas.
  • Regulación hormonal favorable, que contribuye al mantenimiento de peso a largo plazo.

Cuidados y seguimiento postoperatorio

Tras la cirugía, el paciente debe seguir un plan alimentario progresivo:

  1. Líquidos y suplementos protéicos los primeros días.
  2. Alimentos triturados y blandos en las siguientes semanas.
  3. Progresión hacia dieta sólida equilibrada con supervisión médica.

 

Además, se recomienda:

  • Controles periódicos con el equipo de cirugía y nutrición.
  • Ejercicio físico regular adaptado a cada paciente.

Riesgos y posibles complicaciones

Como toda cirugía, puede tener riesgos, aunque son poco frecuentes:

  • Sangrado o infección.
  • Fugas en la línea de sutura del estómago.
  • Náuseas o reflujo gástrico.
  • Deficiencias nutricionales si no se mantiene una dieta equilibrada.

 

Con una buena selección del paciente y un seguimiento adecuado, la cirugía es muy segura y con excelentes resultados a largo plazo.

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