Gastrectomía tubular laparoscópica

¿Qué es la gastrectomía tubular o sleeve gástrico?

El sleeve gástrico, es una técnica de cirugía bariátrica (para el tratamiento de la obesidad) que consiste en reducir el tamaño del estómago mediante una intervención laparoscópica mínimamente invasiva.

Durante la cirugía, se reseca aproximadamente el 80% del estómago, transformándolo en un tubo o manga estrecha conservando la continuidad del tránsito digestivo sin necesidad de derivaciones intestinales. De este modo, el paciente puede alimentarse con normalidad, pero con una capacidad gástrica menor.

Además, produce importantes cambios hormonales que contribuyen a la pérdida de peso y mejoría metabólica (disminución de la grelina, modificación de niveles de leptina y aumento del GLP-1). 

Indicaciones principales

El sleeve gástrico se recomienda en pacientes con:

-Índice de masa corporal (IMC) ≥ 35 kg/m², sin necesidad de otras enfermedades asociadas.

-IMC ≥ 30 kg/m² con enfermedades asociadas como:

 

  • -Diabetes tipo 2.
  • -Hipertensión arterial.
  • -Dislipemia (colesterol alto).
  • -Apnea del sueño.
  • -Dolor articular u osteoartritis.
  • -Síndrome metabólico.
  • -Problemas de fertilidad asociados a obesidad.

 

-Fracaso de tratamientos médicos, dietéticos o farmacológicos.

-Pacientes con diabetes tipo 2 mal controlada con IMC entre 30–35 kg/m² (cirugía metabólica).

-Edades extremas: mayores de 60 años o adolescentes.

-Tratamientos farmacológicos: inmunosupresores, trasplantados….

¿En qué consiste la cirugía?

La gastrectomía tubular se realiza por vía laparoscópica, mediante pequeñas incisiones en el abdomen, bajo anestesia general.

A través de ellas, se introduce una cámara y los instrumentos quirúrgicos necesarios para:

Liberar el estómago de sus adherencias.

Resecar el 75–80% de su volumen.

Remodelar el estómago restante en forma de tubo estrecho.

Ventajas del sleeve gástrico

  • Técnica segura y eficaz para perder peso.
  • Técnica mínimamente invasiva: hospitalización 1-2 días, menor dolor postoperatorio, rápida recuperación y cicatrices pequeñas.
  • Pérdida de peso significativa y mantenida, con una reducción del 60–70% del exceso de peso durante el primer año.
  • Mejora o resolución de comorbilidades metabólicas.
  • Sin alteración del tránsito intestinal, evitando malabsorciones severas.
  • Regulación hormonal favorable, que contribuye al mantenimiento de peso a largo plazo.

Cuidados y seguimiento postoperatorio

Tras la cirugía, el paciente debe seguir un plan alimentario progresivo:

  1. Líquidos y suplementos protéicos los primeros días.
  2. Alimentos triturados y blandos en las siguientes semanas.
  3. Progresión hacia dieta sólida equilibrada con supervisión médica.

 

Además, se recomienda:

  • Controles periódicos con el equipo de cirugía y nutrición.
  • Ejercicio físico regular adaptado a cada paciente.

Riesgos y posibles complicaciones

Como toda cirugía, puede tener riesgos, aunque son poco frecuentes:

  • Sangrado o infección.
  • Fugas en la línea de sutura del estómago.
  • Náuseas o reflujo gástrico.
  • Deficiencias nutricionales si no se mantiene una dieta equilibrada.

 

Con una buena selección del paciente y un seguimiento adecuado, la cirugía es muy segura y con excelentes resultados a largo plazo.

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